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Pécs
Pécs es una ciudad bendecida con un pasado ilustre, un clima templado, excelentes museos y algunos de los mejores monumentos turcos del país. Situada a igual distancia de los ríos Danubio y Drava, al sur de Transdanubia, es sin duda una de las ciudades más interesantes de Hungría.
Si puedes visitar sólo una ciudad fuera de Budapest, Pécs es la que tienes ver. Una de las ciudades más hermosas, con más de 2000 años de historia, es donde los monumentos romanos se erigen al lado de construcciones medievales.
Pécs es llamada también la “Italia húngara”, por su ambiente mediterráneo. Ello se debe a que la ciudad en sus orígenes fue un importante centro cristiano, además de su ideal ubicación, al pie de la ladera sur de la montaña Mecsek, no lejos de la frontera con Croacia y del Mar Adriático.
También es un importante centro educativo y cultural: en 2010 se convertirá en la Capital Europea de la Cultura; su antiguo monumento, la Primitiva Necrópolis Cristiana de Pécs, es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; y la universidad más antigua de Hungría se encuentra en aquí.
Impresionados por su asombroso bagaje histórico cultural, elegimos esta fascinante cuidad para pasar nuestras vacaciones, alojándonos en el Hotel Pátria. Las habitaciones, sencillas pero cómodas, nos ofrecieron el descanso reparador que necesitábamos luego de recorrer la ciudad, y su abundante desayuno nos preparó para comenzar con energía cada día.
La hermosa plaza del centro, enmarcada por edificios barrocos y las colinas de Mecsek, es el mejor lugar por donde comenzar una visita a Pécs.
Dominando la plaza se encuentra la ex Mezquita Pasha Gazi Kassim, el edificio más grande aún en pie en Hungría desde la ocupación turca entre 1543-1686. Hoy es el interior de la Iglesia Parroquial (Belvárosi plébánia templom), más comúnmente conocida como la Mezquita de la Iglesia.
Quedamos encantados con el Museo de la Porcelana Zsolnay. Esta fábrica de porcelana, que se estableció en Pécs en el año 1853, estuvo a la vanguardia del arte y el diseño en Europa durante décadas, y muchos de sus azulejos se han utilizado para decorar edificios en todo el país, contribuyendo a crear un nuevo estilo arquitectónico en Hungría.
Los dos museos más interesantes se encuentran en el extremo oriental de Káptalan utca: uno de ellos es el Museo Vasarely. Victor Vasarely fue el padre del Op Art y, aunque algunas de las obras en exposición realizadas por él y sus discípulos son anticuadas, la mayoría son sugerentes, muy táctiles y divertidas.
La Primitiva Necrópolis Cristiana, un antiguo mausoleo de dos pisos, se encuentra en la plaza Szent Istvan. Data de alrededor de 350 A.C. y contiene frescos de Adán y Eva, y Daniel en la guarida del león, así como los restos de tres sarcófagos.
Las murallas de la ciudad son otro punto de interés, así como: la Basílica de San Pedro, la galería de arte Csontváry, la mezquita Hassan Pasha Yakovali, el mausoleo Jug, las ruinas de Tettye y la Galería de Arte Moderno Húngaro, por nombrar solo algunos de los fascinantes lugares que visitamos.
La zona peatonal, en el centro de la ciudad, está repleta de cafés y restaurantes. Las calles Kiraly y Ferencesek son perfectas para probar restaurantes húngaros. Uno que nos gustó mucho fue el Kor-Hely, conocido por su cocina rural tradicional. Te recomiendo que pruebes los csülkös sztrapacska, unos deliciosos fideos de patata con queso y carne ahumada.
Una ventaja de esta ciudad universitaria es que su gran población estudiantil hace que salir de noche sea una experiencia vibrante y animada. Club 5 y CRN son excelentes lugares para ir a bailar, mientras que Rák es ideal para los amantes de ritmos más pesados, como el rock y el heavy metal.
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